- Lava y desinfecta muy bien la jícama antes de consumirla
- Pela la jícama con un cuchillo o un pelador (Solicita ayuda de una persona adulta)
- Coloca la jícama en una tabla para poder rebanarla en rodajas gruesas
- Inserta cada rebanada de jícama en un palito de madera para hacerlas como paletas
- Una vez hechas las paletas, unta la jícama con chamoy
- Espolvorea las paletas con el chilito
- Agrega sal y limón al gusto
Aporte Nutrimental:
La palabra jícama proviene del náhuatl xicamatl que significa “raíz de agua” erróneamente llamado fruto es más bien una raíz.
La jícama o nabo mexicano es una planta leguminosa originaria parte de la familia de las legumbres, es un tubérculo bajo en calorías, pero alto en nutrientes vitales como: vitamina C, calcio, fósforo, potasio y hierro. Provee un cuarto de lo que se necesita diariamente en fibra por ración. Promueve la salud ósea al mejorar la absorción de calcio proveniente de otros alimentos. Promueve el crecimiento de las bacterias que favorecen al colon.
Tips:
Escoge jícamas frescas en el mercado.
- Busca los tubérculos duros que tengan raíces secas. Elige una que sea ligeramente brillante en vez de una que sea opaca. La cáscara debe estar impecable, no debe tener golpes, partes blandas, decoloradas o cafesosas.
- Las jícamas pequeñas son más frescas y más dulces. Las más grandes son más duras y tienen más almidón, son mejores para hervir y hacer puré que para comerlas crudas.
- Elige jícamas que sean pesadas para su tamaño. Las más ligeras probablemente hayan estado asentadas por mucho tiempo y su humedad ya comenzó a evaporarse.